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De viaje por Etiopia (parte 3)

Día 10. Aksum Aksum, también conocida como Axum, situada a los pies de las montañas Adoua, al norte del país, es una antigua capital imperial, centro del reino de Axum, repleta de historia y leyenda. Fundada hace más de 3.000 años, fue la primera ciudad del país que se convirtió al cristianismo y probablemente la ciudad más antigua de Etiopía. Fue en la era cristiana cuando se convertiría en un estratégico emporio comercial por el que circulaban ricas sedas, oro, marfil, piedras preciosas y por supuesto especies. Como epicentro y corazón de la antigua Etiopía, Aksum concentraba el poder para lidiar con el Imperio Romano oriental y Persia. Su estratégica ubicación en el camino de antiguas rutas de comercio entre Asia y África dio lugar a la aparición de numerosas riquezas, monumentos y un importante legado en cada rincón de la ciudad, que con algunas pérdidas perdura hasta la actualidad. A escasa distancia del hotel comenzaremos ya a apreciar este rico patrimonio arqueológico. Lo más destacado del lugar son sus colosales obeliscos tallados, que condecoran las tumbas de los reyes del imperio, de entre la que cabe destacar la del rey Basen. Alcanzando hasta los 33m. de altura (estela de Ramhai, que en la actualidad yace en el suelo descompuesta en múltiples partes), este conjunto de 75 monolitos se han convertido en los más grandes del mundo. De entre las estelas que aun se mantienen en pie destaca la de Ezana, la más alta de ellas con una altura de 23m. Según cuenta la leyenda, en el interior de la tumbas, antes del descontrolado saqueo que del que fueron victimas en numerosas ocasiones, se albergan incalculables objetos y riquezas de especial valor arqueológico. Algunos de los restos hallados en posteriores excavaciones han sido preservados y trasladados al museo de la ciudad y a Addis Abeba, donde hoy día se encuentran expuestos al público. No podremos dejar de ver los pilares, estelas y el bloque de piedra que luce inscripciones en Geez (amhárico antiguo), Griego y Sabaean, situados en el parque del rey Ezana. Detrás del museo encontraremos la que fuera la primera iglesia que se construyó en África: la iglesia de Tsion Maryam, que data del s.V. La original fue destruida, por lo que hoy día apreciaremos la construcción que llevó a término el emperador Fasilidas en el s. XVI: la iglesia de Santa María de Sión, la más venerada de toda Etiopía que según cuenta la tradición acoge el Arca de la alianza traída desde Israel por Menelik, el hijo del rey Salomón y la reina de Saba. Lamentablemente no tendremos la oportunidad de verla, ya que el acceso está restringido. Parece ser que tan sólo su guarda actual es su único testigo. La entrada a la iglesia cuesta 60 Birr/2,50 € aprox. Con la entrada podremos acceder además al museo que fue construido anexo al complejo por la esposa de Haile Selassie. Advertimos que las mujeres tienen prohibido el acceso a la misma. La Piscina de la Reina de Shaba y el Palacio de Kaleb merecen también una visita. Para conocer un poco más de cerca la cultura local y disfrutar de una de las mejores y auténticas ceremonias del café del país, se puede visitar el museo etnográfico Etenesh (0913442694, jonata_tt@yahoo.com). En la actualidad no hay una gran variedad de hoteles y la gran mayoría de los turistas opta por Africa Hotel (ya mencionado antes). En el Yeda Hotel encontraremos un lugar agradable donde poder tomar algo al tiempo de disfrutar de unas hermosas vistas del conjunto arqueológico de estelas y de buena parte de la ciudad.
Día 11. Aksum – Adwa Continuando el viaje hacia el norte, a una hora de Aksum, se encuentra Adwa. La ciudad es conocida internacionalmente por la famosa Batalla de Adwa, batalla culminante de la Primera Guerra Italo-Abisinia protagonizada por Menelik II, que tuvo lugar el 1 de marzo de 1896 entre Abisinia (hoy reconocida como Etiopía) e Italia cerca de la ciudad homónima. Este importante episodio que convirtió a Etiopía en la primera nación africana que conseguía vencer por las armas a un país europeo, convierte hoy día a Adwa en un lugar glorioso en la historia de Etiopía y del continente africano, que llena de orgullo a cualquier etíope. Este lugar, poco frecuentado por turistas, cuenta con tres lugares de gran importancia histórica. En primer lugar en Yeha, a 58km de Adwa, sitio considerado cuna de la civilización etiope, encontraremos las ruinas del templo más antiguo del mundo, que datan del siglo VIII-V a.C. Las investigaciones arqueológicas más recientes alegan que este extenso asentamiento fue erigido durante la época sabaeana, aunque se desconocen datos a cerca de la civilización que lo construyó. El conjunto, sorprendentemente levantado con inmensos bloques de piedra rectangulares ensamblados entre sí sin aparente uso de mortero, permanecen en un excelente estado de conservación. (50 Birr/ 2€ aprox.). En el interior del templo podremos visitar una iglesia cristiana, que a principios del siglo XX fue reemplazada por otra. Esta iglesia venera la figura del monje Abune Aftse, quién, según la leyenda, fue trasladado por un ángel a Yeha cuando huía de la persecución sufrida en diferentes lugares de Etiopía. En su interior, encontraremos expuestos al público, manuscritos, iconos, instrumentos musicales antiguos y joyas, entre otros muchos objetos, todo ello sin ningún tipo de protección. A escasa distancia encontraremos el museo de Yeha. En la puerta misma puerta, a veces es posible encontrar a diversos comerciantes ofreciendo alimentos como cereales. Durante las excavaciones, aún sin finalizar, se han encontrado numerosos objetos que nos desvelan algunos detalles de dichas civilizaciones: como hornillos de incienso, armas de hierro y utensilios de cerámica. En segundo lugar, no podremos dejar de visitar Porto-Early Portuguese, antiguo asentamiento de los portugueses a su llegada a Etiopía, uno de los legados europeos más relevantes presentes en la región del Tigray. Y en tercer lugar, el Monasterio de Abba Garima, situado en un lugar aislado entre montañas a una altura de 2.100 m. Este santuario cristiano goza de especial popularidad debido en su interior alberga el primer manuscrito cristiano ilustrado del mundo: los Evangelios Garima, datados entre el año 330 y 650 d. C. El primitivo texto arroja nuevos datos sobre la expansión del cristianismo en el África subsahariana. Coste de entrada 50 birr/ 2€aprox. En Adwa sería interesante visitar el mercado, mejor muestra de la precariedad del la vida en Etiopía, donde todo se compra y se vende. Es muy común entre los turistas comprar Yebena y Coralima, especia parecida a la pimienta con cierto gusto a limón, tan característico de platillos típicos del lugar. El Maay Assa Hotel destaca con muy buena relación calidad-precio.

Días 12 y 13. Adwa – Región del Tigray Un recorrido de 6 horas nos lleva al corazón de la región de Tigray, una de las zonas más impactantes y espectaculares de Etiopía. Según los manuscritos el pueblo Tigray es descendiente de los semitas que comenzaron a establecerse en el Cuerno de África más de tres milenios. Según sus tradiciones, descienden del antiguo reino de Saba, reino que fue gobernado por Menelik I, el hijo nacido del rey hebreo Salomón y la reina de Saba, según cuenta la leyenda. Las imágenes de la hambruna de 1984 grabadas por el periodista Peter Gill en Korem (región de Tigray) dieron la vuelta al mundo y provocaron una respuesta sin precedentes en países desarrollados. Para muchos, esa sigue siendo la imagen de Etiopia, pero la realidad no tiene nada que ver. Las lluvias de los últimos años y las mejoras en las técnicas de agricultura permiten a los etíopes alimentar a sus familias y buscar nuevas fuentes de ingresos. En la región de Tigray existen más de 200 iglesias de Rock-Hewn, construidas en la época del emperador Yohanes IV (1871-1889), que sorprenden por estar escavadas en las rocas, existiendo algunas de difícil acceso. Proponemos visitar la región de Gheralta para ver el grupo de iglesias conocidas con ese nombre. La belleza extrema de la región, sus espectaculares montañas que lo cubren todo de rojo y su paisaje sobrecogedor nos dejaran cuanto menos indiferentes. Se pueden visitar muchas de ellas aunque a veces se requiere tener más habilidad en la escalada. La mayoría son espectaculares, y algunas de ellas están situadas en parajes inmensos, íntimos y vírgenes, de manera que aseguramos que el esfuerzo de ascender hasta ellas merecerá absolutamente la pena. Las más impactantes y accesibles son Abraha Atsbeha y Yohannes Maequdi, pero sin duda la más espectacular de todas es Abuna Yemata Guh situada en la montaña y decorada en su interior con pintura tradicional ortodoxa. Sería muy recomendable dedicar varios días para disfrutar de estas reliquias. En todas ellas hay que pagar una entrada de al menos 50 birr/ 2€ aprox. y para acceder se considera casi imprescindible contar con la ayuda de guías locales, debido a que suelen ser los que tiene los contactos con los sacerdotes para la visita de las iglesias y es de verdad quien conoce los caminos. Sería muy recomendable dedicar varios días para disfrutar de estas reliquias y planificar el programa para hacer visitas con la suficiente antelación. En caso de contratar los servicios de un guía, es muy recomendable que se cierre por adelantado el programa que se quiere hacer. Aconsejamos a Fisseha Tsesay (0914784632). Es también posible hacer la reserva de las rutas con TESFA (Tourism in Ethiopia for Sustainable Future Alternatives – www.community-tourism-ethiopia.com). Para alojarse las dos noches, la mejor opción es Gheralta Lodge. Este logde, gestionado por italianos, se encuentra situado en un lugar privilegiado de la región de Tigray, cerca del pueblo de Hawzen.

Día 14. Mekele (Región del Tigray) El siguiente destino del viaje es Lalibela. El camino desde Tigray es muy largo por lo que es aconsejable dormir en Mekele, a 70km de Gheralta Lodge. El paisaje hacia nuestro próximo destino es espectacular. La carretera recorre las montañas subiendo y bajando por los desniveles de terrazas, dedicadas al cultivo del trigo. La vegetación toma aquí diversas tonalidades que van desde el amarillo al verde oscuro. El azul brillante del cielo es espectacular. Seguramente sea esta la zona más impresionante de toda Etiopía, por su gente, su legado histórico y religioso, su maravilloso patrimonio y sus espectaculares paisajes. En apenas 3 horas habremos llegado a Mekele, capital de la Región Tigray. La ciudad es uno de los principales centros económicos y universitarios del país y una de las ciudades más grandes y modernas de Etiopía. En la ciudad se encuentra, además, la sede de la Misión de las Naciones Unidas para Etiopía y Eritrea. Destaca además por la presencia de numerosas iglesias ortodoxas etíopes. Con suerte llegaremos a tiempo para visitar el Palacio de Yohannes IV, emperador de Etiopía en las décadas de 1870 y 1880, construido en el margen norte de la ciudad en 1882 por el arquitecto italiano Giacomo Naretti. Es, además, actual sede del museo de la ciudad. Entre otras piezas exhibe el trono real del emperador, su dormitorio, indumentaria ceremoniales, armas y una serie de otras colecciones históricas. (Horario de 9hrs a 17hrs). En el mercado de Mekele, es posible que veamos las caravanas de camellos de los Afar cargadas con sal, que extraen en el desierto de Danakil, tiñendo a su paso todo de vivos colores. Otro de los atractivos que caracterizan a la ciudad es el monumento al FPLT (Frente Popular de Liberación de Tigray), que conmemora la lucha contra el régimen comunista etíope, visible desde la mayor parte de la ciudad. Para los aficionados al fútbol, el estadio para 10.000 espectadores, que sirve de sede a los equipos de la Primera Divisón de la Liga Etíope, Trans Ethiopia y Guna Trading F.C. merece una visita. Geza Gerlase es un restaurante en el que sólo sirven carne de ternera, cordero o cabra, que cortan y pesan delante de ti antes de cocinarla. Mientras nos deleitamos con sabrosos platillos típicos de muy buena calidad, podremos disfrutar de espectáculos de baile tradicionales al son de música en directo. Si hay algo caracteriza al etíope, es su especial afición al baile. Los en Etiopía son tradicionales y espectaculares y dependiendo de su finalidad así se adornan los danzantes y varían los adornos y pinturas que se lucen; la música rítmica ayuda a la concentración de estos bailarines. Otros restaurantes de la ciudad nos sorprenderán algunos de los platos típicos como El wat (estofado de carne, pollo o verduras) acompañado con una salsa picante y con o sin injera (pan) y tibs (trozos de carne asada). Especialmente apreciados entre la gente local. En la cocina tradicional etíope no encontraremos carne de cerdo de ningún tipo, ya que el islam y la Iglesia ortodoxa etíope prohíben comer esa carne. Otras especialidades son El shivro (plato de garbanzos) o el misir (lentejas). Recordamos que sólo se utiliza la mano derecha para comer. No podemos dejar de probar el tej, bebida alcohólica con un especial gusto a miel. Para un mejor aprovechamiento de la visita recomendamos contactar con el director de la Oficina de Turismo de Mekele. Como en otras ciudades etíopes, Mekele carece de alumbrado en la calles. Si queremos alargar la visita hasta última hora del día, recomendamos llevar con nosotros una linterna.

Días 15 y 16. Mekele – Lalibela Salimos a primera hora de Mekele dirección Lalibela, el lugar más emblemático de Etiopía, conocida por sus increíbles iglesias escavadas en la roca y su formidable encuadre natural rodeado de bellas montañas y valles verdes. A 2.630 m. de altura y prácticamente incomunicada del mundo hasta hace relativamente poco Lallibela, también conocido como la “Petra de África”, mantiene un aire medieval que la hace única en el mundo cristiano. El conjunto de iglesias, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978, fueron construidas durante el reinado del Lalibela en el siglo XII-XIII. La leyenda cuenta que el rey Lalibela fue envenenado por su hermano y mientras estaba enfermo Dios le encargó hacer una réplica de la ciudad sagrada de Jerusalén en Etiopia. El conjunto no fue construid sobre piedra, sino que fueron directamente escavadas en la roca. Se trata de 12 imponentes iglesias, distribuidas en 2 grupos separados por el pequeño río Jordán, aunque todas ellas permanecen unidas por una compleja red de túneles subterráneos o semisubterráneos. La última de iglesia, separada del resto, es la célebre iglesia de San Jorge, joya arquitectónica del conjunto. En la actualidad sigue siendo un lugar sagrado y misterioso donde feligreses y turistas componen una peculiar estampa. El interior de las iglesias no es muy llamativo, pues lo impresionante en Lalibela es el conjunto y contemplar a la gente, en sí misma, su devoción. Si es posible recomendamos hacer la visita de madrugada, los monjes duermen allí mismo. Tendremos que prestar atención al camino que debemos recorrer, puesto que durante la visita no hallaremos durante ningún tipo de indicación. Descendiendo medio kilómetro aprox. desde la plaza principal hacia el mercado encontraremos la oficina donde podremos adquirir la entrada, que 300 Birr/ 12,50€ aprox. y da acceso a las iglesias del Norte y Sur durante todos los días que dure nuestra visita. Horario de visita 6 a 12 y de 14 a 17 horas (sujeto a cambios). La visita a las iglesias se puede hacer perfectamente sin guía (coste medio día 15€/ persona). Al igual que en Tigray, TESFA organiza rutas de trekking de 2/3 días. En estas rutas los turistas tienen la oportunidad de conocer la cultura local y alojarse en campamentos gestionados por comunidades locales. Sin duda Lalibela es un lugar de esos que no hay que perderse, y que hoy por hoy no está sobreexplotado por el turismo. Además, existen varios hoteles con encanto en los que se puede dormir como en Blulal Hotel o en Helen Hotel. Para reponer fuerzas en el restaurante Blue Lal o Chez Sophie, podremos disfrutar de una deliciosa pizza cuesta por al más de 14 birr/ 0,60€ aprox. En la calle de bajada a la ticket office de las iglesias encontraremos el restaurante Blue Nile, otra excelente elección. Muy recomendable la cafetería Shallom (en la plaza central), en cuya terraza podremos disfrutar de un café con canela terraza. Es absolutamente recomendable traer suficiente dinero en efectivo, ya que no existe en la zona ningún banco u hotel dónde cambiar en toda la zona.

Día 17. Lalibela – Addis Abeba En esta ocasión consideramos más oportuno tomar un vuelo doméstico hacia la capital (2 horas aprox.), que nos salvarán de 1 o 2 días de viaje, dependiendo de si viajamos en vehículo propio o en autobús. Recordamos que sólo Ethiopian Airlines (ET) está autorizada para ofrecer este servicio en el interior del país. Si en el viaje de ida volamos desde España con esta misma aerolínea, podremos en este caso disfrutar de descuentos y prioridades. Para reservar el billete de avión podremos o bien dirigirnos a las oficinas de la aerolínea situadas en lo alto de la colina, frente al Seven Olives Hotel (abierta todos los días, aunque puede variar), o si lo preferimos podemos hacerlo por teléfono o correo electrónico a las oficinas locales (Lalibela; +251 33 336 0046, Mob. 251 911 25 56 79;llitsm@ethiopianairlines.com. Addis Abeba: +251 11 551 7000-,addcto@ethiopianairlines.com ). No es necesaria ninguna tarjeta de crédito. Coste billete ida: 130€ por persona (sujeto a cambios). El trayecto de 25 km al pequeño aeropuerto de Lallibela transcurre por una carretera asfaltada que baja desde los 2.630 m. de altura a los que se encuentra el pueblo, y se recorre en unos 30 minutos aprox. En caso de viajar en autobús, para obtener un buen precio es importante estudiar todas las alternativas que se nos ofrezcan para obtener un buen precio, ya que estos suelen ser bastante altos. La agencia oficial NTO cobra 50 Birr/ 2€ aprox.por plaza, pero se puede conseguir pagar 25 Birr/ 1€ aprox. con alguna de las otras agencias. El recorrido en taxi viene costando alrededor de 60 birr/trayecto Existen salidas todos los días a las 11:55 y los viernes a las 9:10. Recomendamos estar en el avión 2 horas antes pasar con tranquilidad los sucesivos controles de pasaporte y equipaje, gestionados aún manualmente. El equipaje es revisado cuidadosamente. Como en todos los vuelos interiores, en el momento de hacer el check-in deben pagarse 10 Birr/ 0,40€ aprox. en concepto de tasas de aeropuerto. Podremos tomar algo en la pequeña cafetería del aeropuerto. Así mismo, podremos comprar algo para llevar en la tienda que encontraremos también en el interior. Si tenemos oportunidad, sería fabuloso tomar un asiento al lado de la ventanilla, el escenario de las montañas rodeando Lalibela nos premia con una espectacular panorámica. Todo un espectáculo para disfrutar. Tras llegar al aeropuerto de Addis Abeba, nos dirigiremos a la terminal internacional para retomar el vuelo de conexión al destino enlace europeo correspondiente, para finalmente tomar el vuelo que nos lleve de regreso a España. Recordamos que a la salida del país deberemos hacer efectivo el pago de las tasas de salida internacional ($20, sólo se pueden pagar en dólares). En su caso, lo ideal sería cambiar el resto de birrs. Si deseamos ampliar nuestra estancia no podemos dejar de visitar el centro de la ciudad, la Catedral de San Jorge, la Iglesia de Bete Maryam, el museo etnográfico de la ciudad o dar un paseo a pie por la Piazza y sus calles circundantes de marcado estilo colonial. Cabe mencionar la famosa pastelería Soul Kid situada en la avenida Adwa al nordeste de la Piazza, es la Soul Kid. La venida Churchill, por debajo de la plaza Tewodros, es el mejor lugar para hacer las últimas compras (precios asequibles). La capital dispone de una gran variedad de alojamientos siendo uno de los más habituales entre los turistas el Taitu Hotel, el hotel más antiguo de la ciudad. Recomendamos además el Agge Furnished Guest o el TDS Hotel.

Finalmente retornamos a Murcia ya lo más fabuloso del viaje fue no tener que llamar a cerrajeros Murcia Baratos. Disfrutad del viaje