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Un destino fijo, Paris

Si buscamos un enclave donde saborear los matices de la cultura y de la belleza, tal vez París sea el lugar que buscamos. Aunque esto pueda llegar a ser objeto de muchas discusiones, al hablar de París podemos estar refiriéndonos a la ciudad más bonita del mundo.

Allá en París hay cultura, historia, hermosura, arte… Qué podemos decir de museos como el Louvre, Orsay, L´Orangerie, Montparnasse… Y así, decenas y decenas de museos sobre pinturas, esculturas, arquitectura, historia… Desde el Museo Nacional de la Edad Media de París hasta el Museo Nacional de Arte Moderno, la ciudad de París ofrece una oferta única en arte para el turista.

Si en esta escapada a París queremos seguir buceando en la cultura, no hay que perderse los museos y los monumentos relativos al legado de escritores inmortales como Honoré de Balzac o Victor Hugo.

Las plazas francesas son siempre un acceso al paraíso. Poco se puede comentar de plazas como la Concorde, cuyas fuentes y esculturas son de una belleza incomparable. Los puentes que vigilan el hermoso transcurrir del río Sena son otros de los atractivos estéticos de la ciudad parisina, ciudad hospitalaria siempre con el turista -a pesar de la falsa fama de hoscos que se ha intentado atribuir a los parisinos-.

Por supuesto, en la visita a la capital de la República de Francia no podía faltar gozar con la vista de la Torre Eiffel, emblema de la ciudad, una auténtica joya. Tampoco deberíamos olvidarnos de recorrer los plácidos y bellos Campos Elíseos, que acaban en el majestuoso Arco del Triunfo.

Perderse en el Barrio Latino o en la bohemia del barrio de Montmartre son otras experiencias inolvidables. Como también esencial es la vista general de la ciudad que puede tenerse desde lo alto del Sacré Coeur. La catedral de Notre Dame acabará por enamorar a ese turista que se decante por París.